lunes, septiembre 25, 2006

JUAN SALVADOR GAVIOTA
Nos habla de una gaviota que se atrevió a soñar.
Le interesaba ser ella misma, vivir intensamente,
potenciar todos sus talentos y posibilidades.
No aceptaba la vida monótona y siempre igual de la bandada
que sólo se atrevía a vuelos rastreros, sin alma,
detrás de los desperdicios que arrojaban los barcos.
Ella sentía en su alma el llamado de las alturas,
la vocación de libertad. Por atreverse a proponer
una vida distinta, la aislaron, la dejaron sola,
la tacharon de loca, la desterraron.
Juan Salvador,
la pequeña gaviota, aceptó la soledad del aprender de nuevo,
la soledad de la búsqueda atrevida de mares nuevos,
nuevos cielos,
nuevos horizontes.
En lo profundo de su corazón adolorido,
sentía que sus alas habían nacido para abrirse a la inmensidad de lo desconocido.
Y se arriesgó.
Tras muchos ensayos fallidos,
un día se encontró surcando los altos cielos,
azules, maravillosos, inmensos,
con un halo de eternidad.
Y ese día entendió por qué y para qué había nacido gaviota.
Palpó el vértigo de lo profundo, vivió la originalidad,
la iniciativa,
la creatividad.
Experimentó las honduras de la perfección:
llegar hasta el final de lo emprendido,
llegar hasta la raíz,
el manantial de su propio ser. Ya no se trataba tanto de buscar la libertad,
como de ser libre.
Y se entregó apasionadamente a ser ella misma,
sin ataduras ni temores.
Pero Juan Salvador Gaviota seguía amando a los suyos
a pesar de que lo habían desterrado. Y decidió volver a la bandada para enseñarles que
la vida podía ser algo mucho más interesante que comer y disputarse los desperdicios de los barcos.
Estaba seguro de que su empresa no iba a ser nada fácil,
que de nuevo lo aislarían,
lo ofenderían,
pues no estaban dispuestos a cambiar ni a escuchar
tranquilamente que alguien les hablara de la necesidad de cambio. No importaba que no lo comprendieran: con que una sola gaviota se atreviera a soñar
y emprender un nuevo vuelo,
se justificaba su aventura.
En el fondo de su corazón,
Juan Salvador Gaviota
adivinaba que era imposible vivir intensamente su libertad sin intentar liberar a otros,
que la plenitud implicaba el servicio.
Volvió sin prédicas ni alardes. Sólo trataba de ser una auténtica gaviota
nacida para volar.
Poco a poco,
algunas gaviotas jóvenes
se fueron acercando a presenciar su vuelo vigoroso. Y le pidieron que les enseñara a volar. No les importaba que la bandada
los despreciara y expulsara.
Querían volar,
experimentar otra vida, atreverse a ser libres. Y se atrevieron
A vivir y a volar.
A ser ellas mismas...
*** autor: Richard Bach ***
Me llegò a mi mail y me gustò mucho y quise compartirlo con ustedes. Ademàs que ya tenìa ganas de subir algo nuevo, tras mi desapariciòn debido a los problemas tècnicos qe tuve èstas ùltimas semanas. Espero que todo ande bien y que pasen a visitar y dejen ideas y comentarios o lo que tengan ganas. Desde ya gracias y hasta la pròxima,
Martina.
Pd. para la/el que le interese tengo informaciòn sobre un centro en el cual cuentan con un depto donde se tratan los desòrdenes alimenticios, pueden enviarme un mail y se los hago llegar.

martes, septiembre 05, 2006

Queria retomar el blog pero sigo sin saber como. Pero querìa pasar igualmente a actualizar algo , no es que lo abandonè ni me olvidè ni nada que se le asemeje. Hace dìas que vengo pensando bien que puedo subir . Ando con algunas cosas personales que me quitan algo de tiempo, como facultad y demàs temas a los cuales debo dedicarles tiempo. Asì todo, pueden contactarse conmigo para lo que deseen mediante el mail que està en el about. Yo sigo en contacto con mi psicologa por el tema de la informaciòn relamente importante, la que verdaderamente puede servir de algo. Cualquier cosa que sepa voy a hacerselos saber.
Les reitero que este espacio es para ustedes, asique les pido que me dejen temas que pueden ser tratados en otros posts, ideas, o lo que tengan ganas de decir. Todo va a ser bien recibido.Y por supuesto, mantengo mi firme postura de que pidan ayuda si ven que todo se les va de las manos, no tengan miedo. La palabra ayuda no tiene porque causarles temor, nadie va a causarles daño.Daño es el que se causan a ustedes mismas ocultando el dolor que conlleva acarriar con todo solas. Que sigan bien y hasta la pròxima,

Martina.